27/11/2022 AVIANA en Teresa de Cofrentes, la cueva negra 

El día 27 de noviembre, bien tempranito, las siete de la mañana, y con una temperatura de 4 grados centígrados, un domingo más el autobús nos espera en el lugar de costumbre para llevarnos hasta Teresa de Cofrentes, un pequeño y bonito municipio situado en el Valle de Ayora-Cofrentes.

Si el día nos parecía frío, al llegar a la población la temperatura era de 1 grado bajo cero pero, mientras cruzábamos el pueblo subiendo por la empinada calle que nos llevaba hacia la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y al Ayuntamiento, fuimos entrando en calor. Desde el mirador se mostraba un precioso paisaje.

Una vez atravesado el pueblo, comenzamos una ruta circular de unos 13 kilómetros y un desnivel de 427 metros aproximadamente, que discurre por una cuidada pista con pendiente que deriva en una senda que recorre el barranco de la Cueva Negra.

Esta cueva es un abrigo rocoso natural que se creó por la erosión del agua hace más de 10.000 años. Recibe este nombre porque antiguamente los pastores se refugiaban allí con el ganado y, al encender las hogueras para no pasar frío, las paredes naturales de la cueva se pusieron negras. Es curioso el muro de piedra en seco que cierra la cueva y que se conserva en bastante buen estado.

Al llegar a la cueva, sobre las 10 de la mañana, la hemos visitado y, aprovechando la pendiente, hemos almorzado, charrado y compartido un rato muy agradable frente al maravilloso paisaje del valle de Cofrentes con el Macizo del Caroche.

Después de almorzar hemos continuado la marcha subiendo por una pared rocosa ayudados por las cadenas ancladas a las piedras y a los escalones que han facilitado el ascenso. En ese punto nos ha sorprendido gratamente descubrir un monumento natural muy interesante, los llamados Anteojos de San Blas (Patrón del pueblo) donde también hemos parado para realizar fotos.

Durante todo el recorrido la vegetación que nos encontrábamos era de matorral bajo con predominio de romero, brezo, aliagas y, sobre ellos. una abundante masa de pinos. Cerca de la población, en sus ribazos, abunda el almez, árbol muy utilizado para la fabricación de los mangos de las herramientas y horcas agrícolas.

Aprovechando que las hojas caídas cubrían gran parte del camino, no hemos podido resistirnos a entablar una “batalla de hojas” con la que nos hemos reído y divertido antes de encarar la última subida que nos llevaba hasta donde estaba aparcado el autobús.

En total, 69 socias y socios de Aviana, en una mañana soleada, fresca y sin viento, hemos disfrutado de una jornada ideal para la práctica del senderismo.

¡Gracias a todas las personas que hacen posible la realización de estas actividades!

 

AVIANA

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